viernes, 28 de junio de 2013

Cuántos días más debo esperar

Si pudiera decirte todo lo que llevo pensando desde hace veintiún días mi cabeza se convertiría en un cielo despejado y ya no cargaría mochila alguna sobre mi espalda.

domingo, 9 de junio de 2013

TTLT

Podríamos intentar hacer como si no nos hubiésemos visto nunca?
Podríamos anular nuestro amor para poder continuar?
Podríamos olvidar que te he querido y que te quiero para no tener que decírtelo a los ojos nunca más?
Podría dejar que se me congelasen las lágrimas con tal de no dejar que me vieses llorar.

No puedo utilizar palabras porque eso sería destrozar y vanalizar aquellos por lo que lloro.
Ya que ni siquiera yo misma sé lo que es aunque tampoco necesito que me lo expliquen.

jueves, 16 de mayo de 2013

64 horas

Puede que ella llevara en la cama treinta días desde ayer, durmiendo mil y una noches en una tarde. También puede que hubiera regado mares con una sola de sus lágrimas. El peso que llevaba sobre su espalda la mataba y las cuerdas que lo sujetaban le habían hecho rozaduras en el cuello.
Soñaba con aquello que ya era imposible y lloraba lo que no se quería cumplir y no podía consolarse en quien quería porque ese alguien debía hacer mejores cosas. No podía dejar que el egoísmo la invadiera, aunque siempre se sentiría desdichada por no saber que la quería lo suficiente.Tampoco podía ser tan cruel y pedirle más.
Después de todo, quién le lleva la contraria a un amigo que nunca te quiso.

domingo, 28 de abril de 2013

¿Coincidencia? No lo creo

Me pregunto si elegimos a las personas. Hablo de una elección inconsciente, por supuesto. ¿Pero por qué llegamos a ellas? O ellas a nosotros. Simplemente el universo lo ha querido así (?)
La probabilidad de conocer a quien estamos destinados a conocer casualmente no existe.
Entonces supongo que cada uno llegará a su camino para recorrerlo, pero si no decidimos y no hay nada predestinado, nada de lo que nos ocurre debería haber ocurrido. Estas cosas se me ocurren a mí los domingos por la tarde.

sábado, 20 de abril de 2013

Preguntas

He hecho mal. Me he equivocado. De verdad creo que merece la pena "arrastrarme así". Me importa, mucho.
No quiero que todo acabe así. Sueno autocomplaciente? Existió nuestra amistad o fue todo falsedad como algunos dicen?
Ojalá se equivoquen. Ojalá no sigas odiándome y me aceptes de nuevo. No quiero que tengas una imagen de celosa, maquiavelista y gilipollas que no sabe ser una buena amiga como la que mereces.
Tienes tus fallos, claro, como todos. Y tendremos nuestros choques, como siempre. Solo quiero que no pienses que estoy intentando hacerme la víctima para hacerte sentir mal. Todas esas palabras juro que salían de la mayor sinceridad.
Te suplico, porque esto se me da bien, que no sigas en tu orgullo e intentes pisarme a mí, yo solo he intentado hacer las cosas bien.

sábado, 6 de abril de 2013

Cien montaditos de Gran Vía

Yo sé que a mis diecisiete (casi dieciocho) años de vida no tiene sentido que hable de lo que el tiempo me ha enseñado. Porque yo no tengo la suficiente edad para tener un tiempo.
Sin embargo, yo he sentido. He sentido cosas que me han hecho pensar y que me han hecho querer.
La cosa que a lo mejor te causa risa, querido lector, es que a mí, el tiempo y todo (lo poco) que he vivido me han hecho darme cuenta a mis casi dieciocho años de lo verdadero importante en la vida humana.
Es cierto también, que todo esto va a sonar muy clásico, muy cursi, muy sentimental. Sinceramente, me da igual como suene, pero no va en ese sentido.
El caso, el tiempo me ha hecho pensar y darme cuenta de que en esta vida lo único importante es querer. Y que te quieran. Porque al fin y al cabo, lo demás no importa. Nada en absoluto va a aportarte más que ese sentimiento. Ni los estudios, ni las cosas materiales ni nada de eso. Esas cosas llegarán a hacer que te sientas   mínimamente realizado, pero nunca te completarán tanto como la sensación que experimentamos cuando vemos que hemos hecho que una persona a la que queremos le cueste menos vivir, que le hemos hecho un bien. Su placer, su cara. Eso sí.
Toda esta reflexión me hace sacar en claro varias cosas. Una de ellas es que agradezco muchísimo saber esto ahora.
Esa es la razón de la existencia. El ser humano es el único dotado de esa capacidad. Nacemos para querer y para ser queridos.

Y hasta aquí mi revolución mental de la metafísica humana.